sábado, marzo 05, 2005


Papá casado por fin con la computadora

La adicción de algunos señores mayores a ciertos artefactos no pasa desapercibida a los pequeños, que evalúan en términos de tiempo e interés manifiesto la dedicación que requiere una relación para ser considerada afectiva, una categoría bastante más exigente que el mero interés funcional o instrumental.

Las muchas posibilidades de cualquier equipo informático multimedia llegan a captar una atención a menudo excesiva de muchos recién llegados al universo digital, que descubren de golpe un sinfín de posibilidades de aprendizaje y cauces novedosos para su curiosidad y creatividad.

Si además se suman las posibilidades de interacción y acceso a información que brinda una buena conexión a internet, el riesgo de perderse ante la pantalla y olvidarse del tiempo que es preciso invertir en las relaciones humanas "de calidad" para mantenerlas, ampliarlas o mejorarlas es elevado. Esto, naturalmente, no rige para misántropos e individuos hoscos y huraños, o para ejemplares fotófobos y fobofóbicos ('fobofobia': MED. Estado psicasténico que se caracteriza por el miedo a tener fobias).

[Nótese en el dibujo la alegría sincera y desinteresada de los contrayentes, paralela al júbilo de sus más allegados, que respiran por fin tras varios meses de preocupación por el deterioro imparable de la anterior relación y seguros ya de que su querido amigo ha encontrado, por fin, el camino de la felicidad y la verdadera dicha al lado de una compañera inteligente, entretenida, útil y -esto es lo de menos, pues dependerá de la calidad de los componentes- fiel.]
Ojidigital Press