domingo, diciembre 05, 2004


La bruja

Es un personaje por el que muy pronto sienten curiosidad los niños. Su primer contacto con el personaje suele ser en contexto lúdico (fiestas de disfraces, halloween, cuentos...), de ahí que lo asocien más a diversión y jarana que a fastidio. Esta representación tan simple y esquemática que comentamos dista mucho de ser ingenua. Para empezar, se le nota demasiado al personaje que es un cacho'pan, que es la primera que lo pasa de miedo haciendo ese papel y que tiene un punto lúdico espontáneo y natural. Estos rasgos de la personalidad no se improvisan. Hay que tener buen talante constitutivo y una sana propensión al humor, a la diversión y al juego para despertar en cualquier niño una representación como esta. Las cuidadoras de guardería y animadores/as infantiles que sacan partido a este personaje y consiguen que predomine en él lo divertido tienen mucho mérito.
Es inevitable comparar con las brujas que sólo provocan miedo. Las hay en masculino también, cómo no. No necesitan disfraz, porque ya la fachada es su disfraz. Su peor arma es el lenguaje, generalmente doble y de conveniencia. Su escoba es el sillón, desde donde barren siempre los problemas hacia fuera. Su pócima mortal es el cotilleo y la intriga. Y lo peor de todo es que no tienen magia ni talento, son feas/os de verdad y aburren de solemnidad. A estas/os hay que temerles. Pero a ver cómo le explicas al niño que esos personajes forman parte de la fauna social y que de ellos hay que huir como de la peste.
Ojidigital Press