domingo, noviembre 28, 2004


Horror vacui

Hay algo pavoroso en una libreta llena de hojas vacías. El intento de nuestra dibujante de pintar algo amigable en la portada es una forma de ahuyentar todos los malos espíritus que pueblan las hojas desnudas de libros y libretas. Para empezar, hagámosle saber al vacío cómo se llama su peor pesadilla y cuáles son sus armas. Después, ya le iremos endosando a plazos nuestra Altamira particular. Serán los acontecimientos los que empujen su lápiz a la batalla, cebándose con los de mayor vigor emocional. Es como la marca del oso a la entrada de su gruta, pero traducida a lápiz y carbón en las puertas de la cultura.
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horror vacui:
«Tendència a cobrir tota la superfície d'un espai arquitectònic, escultòric o pictòric amb multitud d'elements decoratius.»
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«Una de las razones por las cuales las personas tienden a no cambiar sus hábitos es por el horror vacui, el miedo al vacío, al caos. El Homo sapiens basa su supervivencia no en instintos como las abejas, que están programadas para todas las actividades de su corta vida, sino en su capacidad para ordenar el cosmos que lo rodea, para fabricarse instintos. Estudiar las cosechas, las lluvias, los hábitos de las presas, nos ha permitido ser casi tan exitosos como los virus o las cucarachas, que todavía nos ganan en supervivencia. Quítennos eso y volveremos a andar en cuatro patas, y seremos presa de predadores que antaño derrotamos.»
Óscar Reyes, Filósofo.

Ojidigital Press